La ciencia ficción se está convirtiendo en realidad en los hogares, y muchos robots domésticos están dejando ser dispositivos de lujo para ser adquiridos de forma masiva. ¿El motivo? Liberar a las personas de estas tareas tediosas para que dediquen el tiempo ganado en lo que realmente les gusta. En tal sentido, todos los datos globales y nacionales son optimistas. El informe de Next Move Strategy Consulting estima que el mercado global de robots domésticos alcanzó los US$11,98 mil millones en 2024 y proyecta superar los US$34,11 mil millones hacia 2030, con una tasa de crecimiento anual cercana al 19%.
Las grandes compañías tecnológicas compiten por lanzar al mercado robots cada vez más sofisticados, capaces de realizar desde las tareas más básicas hasta las más complejas labores domésticas. De todos modos, lejos de tratarse de modelos comercialmente disponibles, por ahora se trata de prototipos. Todos ellos están dotados de inteligencia artificial y con rasgos humanoides.
Por ejemplo, la empresa estadounidense 1X Technologies presentó NEO, “el primer robot humanoide listo para el consumidor”, según su fabricante. Con un diseño que evoca a la mítica Robotina de Los Supersónicos, este robot de 30 kilos viene con un revestimiento de tela lavable.
NEO promete realizar tareas domésticas básicas como lavar ropa, pasar la aspiradora, ordenar objetos, abrir puertas, limpiar el baño y mantener conversaciones naturales con sus dueños. Su estructura incluye manos articuladas y sensores de fuerza que le permiten levantar hasta 68 kilos y transportar cargas de 25 kilos.
El robot llegará a Estados Unidos durante este año a un precio de 20.000 dólares, aunque también estará disponible mediante suscripción mensual de 499 dólares. Para 2027 se prevé su expansión internacional.
CLOiD es el modelo de LG, que fue presentado en CES 2026 como un mayordomo biónico. A diferencia de dispositivos anteriores, este robot cuenta con un torso móvil y dos brazos articulados con manos de cinco dedos, lo que le permite manipular objetos con destreza humana.
En demostraciones en vivo, CLOiD fue capaz de sacar la leche de la heladera, preparar el desayuno usando el horno, así como también doblar y apilar ropa limpia de manera perfecta.
Según el fabricante, este humanoide cuenta con modelos avanzados de visión y lenguaje que le permiten no solo ver objetos, sino entender el contexto. Sabe que una taza es frágil y que una prenda debe doblarse de cierta forma. Además, puede hablar con los miembros de la familia, reconocer sus caras y aprender sus rutinas para anticiparse a sus necesidades.
Desde la compañía no han dado precisiones acerca de cuándo podría llegar a Argentina.
Como a nadie le gusta limpiar el baño, también fue creado un robot que viene a resolver este tema. Se llama Hytron, fabricado por Primech AI, y promete eliminar el 99% de las bacterias en tiempo récord.
Equipado con navegación autónoma 3D, sistema de limpieza por ultrasonido y desinfección UV-C, Hytron puede desplazarse por el baño sin chocar con obstáculos mientras realiza una limpieza profunda y desinfecta superficies.
Este modelo estará disponible a partir de mayo con un precio estimado de 1200 dólares.
En Barcelona, en el marco del Mobile World Congress 2026 (MWC), el fabricante chino Honor presentó, entre otros productos, su robot humanoide. “Si bien es un producto enfocado en el servicio a los usuarios en escenarios como compras, compañía y asistencia en el trabajo, de momento no se ha hecho anuncio alguno de su estrategia comercial”, comentarios desde la compañía, y agregaron que todavía no tienen precio de venta para este producto que está diseñado para la oficina y el hogar.
Los modelos que se dan a conocer siempre vienen con la leyenda de “disponible próximamente”, pero hasta ahora no ha habido lanzamientos concretos. Y esto es algo que data desde hace tiempo. Por ejemplo, Xiaomi fue uno de los precursores en este campo con la presentación en 2022 de CyberOne. Según el fabricante, este prototipo es capaz de detectar emociones y moverse a 3,6 km/h. Otro caso es Punyo, de la compañía japonesa de automóviles Toyota. La idea es que imite los movimientos de los seres humanos y se diseñó con el fin de que pueda ayudar a las personas con distintas actividades diarias que “necesiten más que las manos y los dedos”, según informó la empresa japonesa.
Las nuevas habilidades del robot Optimus Gen 2 de TeslaSamsung tampoco se queda atrás. Su robot doméstico inteligente con forma de esfera Samsung Ballie prometía llegar al mercado en la primera mitad de 2025, pero todavía no está disponible. Funciona como un asistente personal avanzado con IA que se desplaza autónomamente, proyecta imágenes en paredes o techos, y controla dispositivos del hogar mediante SmartThings. La firma promete lanzarlo en algún momento en Corea y Estados Unidos.
Desde Samsung confirman que “Ballie todavía no se encuentra comercializado en ningún mercado del mundo”, explica Matías Luchetti, DA (Digital Appliance) Product Manager para Samsung Argentina.
Pero ¿cuán ejos están los robots autónomos de su uso en el mundo real? Según un informe reciente del instituto de investigación sin fines de lucro Epoch AI los robots tienen muy pocas posibilidades de realizar las tareas domésticas comunes por sí solos. “Sin embargo, en otros ámbitos, los robots autónomos ya se están implementando a gran escala, como en almacenes, donde recogen y colocan diferentes objetos”, señala el documento. Y justifica: “Para que los robots sean útiles más allá de tareas estrechas y predefinidas, necesitan manejar nuevos objetos, nuevos entornos y nuevas tareas sin un reentrenamiento exhaustivo. Este es el principal obstáculo: la mayoría de las demostraciones muestran robots optimizados para tareas específicas en entornos específicos”.
El negocio ya existe, aunque la tecnología todavía no esté a la altura. Los robots de limpieza y cortacésped mueven hoy un mercado combinado cercano a los US$ 10.000 millones y podrían duplicarse en cinco años. Son dispositivos con capacidades acotadas, pero su masificación deja en claro que hay una demanda concreta por automatizar tareas repetitivas del hogar.
Las encuestas coinciden en que doblar la ropa y limpiar son las funciones más deseadas. Si un robot multipropósito pudiera hacer ambas cosas con más de 90% de fiabilidad, se abriría un mercado de consumo masivo incluso con precios cercanos a los US$20.000.
“El problema es que la robótica doméstica juega con reglas distintas a la industrial. En una fábrica el entorno es estable y diseñado para la máquina; en una casa, todo cambia. Muebles que se mueven, objetos nuevos, configuraciones imprevisibles. El verdadero desafío no es la fuerza ni la velocidad, sino la capacidad de generalizar sin reentrenamientos constantes. Y ahí está hoy el cuello de botella”, comenta el documento.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que los humanoides suelen ser de 3 a 10 veces más lentos que los humanos. “Sin embargo, un robot que trabaja 20 horas al día compensa su lentitud en cada tarea, y en contextos domésticos, un robot que trabaja mientras el usuario no está podría ser cinco veces más lento sin perder su valor”.
Mientras los grandes fabricantes tecnológicos del mundo compiten por lanzar el primer humanoide doméstico viable, la automatización del hogar ya tiene una versión más modesta pero real en Argentina, integrada por aspiradoras inteligentes, robots de cocina, limpiapiscinas. La promesa es más acotada, pero la demanda es concreta.
Samsung es uno de los actores que viene construyendo ese ecosistema en el país. “La base de usuarios activos de SmartThings se duplicó durante 2025, y hoy más del 20% de las heladeras y lavarropas que vende la compañía en Argentina ya integran conectividad. Si se mira la oferta disponible, el cambio es todavía más marcado: más del 60% de sus modelos ya cuentan con esta tecnología, lo que muestra que dejó de estar concentrada en versiones premium para formar parte estructural del portfolio”, dice Luchetti.
¿Pero el consumidor argentino realmente usa esa conectividad, o la compra y no la activa? Según Luchetti, la respuesta depende del caso, aunque la tendencia es positiva. “Funciones como el monitoreo de consumo energético, la programación remota de ciclos de lavado o la gestión de temperaturas en refrigeración empiezan a incorporarse de manera cada vez más habitual”, explica. Y agrega un componente generacional: “Hoy estamos acostumbrados a gestionar casi todo desde el celular. Para una generación que ya vive en ese ecosistema digital, resulta natural querer tener el mismo nivel de control sobre el hogar”.
Las barreras de adopción, según Luchetti, son menos técnicas de lo que podría pensarse. “La adopción pasa más por una cuestión de hábito que por una limitación de precio o infraestructura. Y algo importante es que la conectividad es un valor agregado: si el usuario decide no utilizarla, el equipo funciona exactamente igual que un electrodoméstico tradicional”.
En esa misma línea avanza Newsan con Home Sync, su aplicación para gestionar electrodomésticos inteligentes desde el celular, que ya registra 5813 usuarios y 3841 dispositivos conectados. “El dato más relevante no es solo la venta, sino el uso: el 45% de los usuarios abre la aplicación al menos una vez por día, lo que sugiere una integración real de estos equipos en la rutina doméstica”, explican desde la compañía.
En el segmento de los robots de función específica, el crecimiento en 2025 fue sostenido. Fernando Avedano, Brand Manager de Aiper, explica que Argentina cuenta con un parque estimado de 1.300.000 piscinas. “El robot de piscina dejó de ser un producto de nicho para transformarse en una inversión asociada al ahorro de tiempo y mantenimiento. Los precios van desde los $300.000 en modelos de entrada hasta $3.700.000 en equipos de alta gama”, dice, y aclara que las proyecciones para 2026 anticipan una expansión más moderada, en línea con la volatilidad del consumo local.
La tendencia, entonces, no pasa todavía por humanoides multipropósito, sino por la consolidación de un ecosistema de dispositivos conectados que pueden encenderse, programarse y monitorearse desde el celular, y que empiezan a convertir la automatización del hogar en una práctica cotidiana más que en una promesa futurista.


