La vida personal de William Shakespeare volvió a despertar interés en los últimos meses, en parte impulsada por el estreno de la película Hamnet, que volvió a poner el foco en su vínculo con Anne Hathaway, su esposa. En el film, la misma fue interpretada por Jessie Buckley, quien tras una actuación destacada se llevó a casa el premio Oscar a Mejor Actriz. La historia, al igual que muchísimos estudios, habla de una relación distante del dramaturgo con su esposa.
Según esa versión, el escritor se habría instalado en Londres para desarrollar su carrera teatral, mientras su esposa permanecía en Stratford-upon-Avon junto a sus hijos. Este relato se consolidó con el paso del tiempo y se apoyó en detalles como el famoso testamento en el que escribió: “Le doy a mi esposa mi segunda mejor cama con sus muebles”. Esta frase fue interpretada por mucho tiempo como un desaire para con su familia. Mientras que otros historiadores explicaban que en la época la cama matrimonial y sus sábanas eran objetos de gran valor.
Sin embargo, una teoría reciente propone una lectura completamente distinta. De acuerdo con un informe difundido por National Geographic, una carta descubierta en 1978 por un historiador aficionado volvió a ser analizada y se descubrió que la misma habla de una disputa financiera vinculada a una familia de apellido Butts. Allí se menciona que una viuda reclamaba el pago de una deuda relacionada con el cuidado económico de un joven aprendiz que había quedado huérfano.
Al ser mirada con detenimiento, se encontró que al reverso de la carta se encontraba una respuesta dada por Anne Hathaway, en la que la mujer parece defender a su esposo, rechazar el reclamo y sugerir que el dinero debía buscarse por otra vía.
Para algunos investigadores, este intercambio no solo evidencia una relación activa entre ambos, sino también una posible convivencia. Algunos especialistas sostienen que la pareja podría haber vivido junta en Londres durante un período comprendido entre los años 1600 y 1610. Esta hipótesis contradice la idea tradicional de que Anne pasó toda su vida en Stratford mientras Shakespeare desarrollaba su carrera en soledad en la capital inglesa.
Otro de los aspectos que alimentó las dudas sobre la vida sentimental de Shakespeare fue la figura conocida como la “dama oscura”, presente en varios de sus sonetos. Su identidad es hasta hoy un misterio y dio lugar, a lo largo de la historia, a múltiples teorías. Algunos investigadores sugieren que podría haber sido una mujer de ascendencia mediterránea, mientras que otros plantean la posibilidad de que tuviera raíces africanas.
En los sonetos, esta figura aparece envuelta en una relación intensa marcada por la pasión, la desconfianza y el conflicto. En textos como el soneto 138 o el 147, Shakespeare expresa sentimientos de amor, pero también de frustración y enojo. Entre las posibles candidatas mencionadas por estudiosos figuran nombres como Emilia Lanier, Mary Fitton o incluso una mujer conocida como “Black Luce”. Sin embargo, la falta de pruebas concluyentes impide confirmar si esta figura tuvo un correlato real en la vida del autor o si se trata de una construcción literaria.

