En poco se ve lo mucho: Resulta que en pleno siglo XXI solo el 4% de todo el gasto mundial en investigación farmacéutica se destina a enfermedades de la mujer. Representamos el 51% de la población mundial, pero lo que se invierte en desarrollo de fármacos para las mujeres no llega ni a una décima parte de ello.
Según un análisis de Nature Reviews Bioengineering, apenas el 5% del financiamiento global en investigación y desarrollo (I+D) se asignó a la salud femenina: un miserable 4% para cánceres de mujeres y un ínfimo 1% para otras condiciones específicas, con el 25% de eso restringido a fertilidad. Este estudio se hizo en 2020, pero no es de esperarse que haya habido gran cambio en el último quinquenio. Este rezago histórico no es solo una omisión; es un escándalo de inequidad. Las mujeres impulsamos economías, pero su salud se trata como un apéndice secundario. Es urgente remontar este desbalance no solo por impulsar la equidad, sino para evitar que estas situaciones frenen el progreso global o limiten el potencial productivo de la mitad de la humanidad.
En este panorama, tiene sentido que haya una farmacéutica dedicada solamente a opciones terapéuticas femeninas. Hablamos de Organon, cuyo director general para América Latina, Julio Conejero, nos comparte que, estando enfocados exclusivamente en terapias para mujeres, invierte unos 500 millones de dólares anuales en I+D. Sus prioridades incluyen enfermedades cardiovasculares —diabetes, hipertensión y colesterol—, males que golpean a los hombres, pero con mayor fuerza a las mujeres. "El mundo ha pensado mucho más en hombres que en mujeres, y la investigación no es la excepción", afirma Conejero. Un ejemplo indignante: los cinturones de seguridad en automóviles, diseñados para cuerpos masculinos, suelen causar lesiones graves en el pecho de las mujeres durante accidentes. ¿Cuántas vidas afectadas por esta ceguera de género en la innovación?
Otro frente de batalla es el dolor femenino, históricamente invisibilizado. Las mujeres padecen dolor en múltiples etapas de la vida: dolor pélvico, dolor menstrual y dolor posparto, sumado ello a trastornos de salud mental como la depresión, que nos afecta desproporcionadamente.
Aún más: En América Latina, la migraña impacta al 12% de las mujeres, pero un escandaloso 65% no recibe diagnóstico ni tratamiento adecuado, generando discapacidad moderada a grave que trastoca vidas personales y laborales. Organon está desarrollando terapias para esto, reconociendo que el 95% de las afecciones femeninas trascienden lo reproductivo.
Conejero apunta que México es la operación más estratégica de Organon en la región, con un negocio total en América Latina de 550 millones de dólares en ventas. El mercado mexicano creció un 6% en el último año, con todo y los retos presupuestales en el sector público. El directivo destaca que tienen una buena conexión con las autoridades, no solo en transacciones, sino en trabajo conjunto en el ámbito de educación y apoyo social.
Un problema crítico: el embarazo adolescente, un grave problema de salud pública regional. En este renglón la situación es alarmante desde hace años. De cada 1,000 embarazos, 69 son no planeados en adolescentes, colocando a América Latina en segundo lugar mundial después de África. Algo que nos debe generar consciencia de es un freno devastador para el desarrollo de cualquier comunidad o economía. Las jóvenes embarazadas abandonan la escuela, y se les cierran puertas a oportunidades laborales perpetuando la pobreza. La reincidencia —doble embarazo— y el patrón intergeneracional (abuelas, madres e hijas) se agravan por barreras culturales y religiosas que normalizan lo inaceptable.
Este círculo vicioso es tóxico: una adolescente embarazada sale del sistema productivo, no genera ingresos, no paga impuestos y, sin saberlo, se convierte en factor de inmovilidad social para su familia. Los impactos sociales y económicos del embarazo adolescente son catastróficos para los países. Los gobiernos deben actuar con urgencia, implementando programas de concientización para mujeres y varones adolescentes.
En este renglón, Organon tiene firmados contratos con el Gobierno para Implanon, su implante subdérmico anticonceptivo, uno de los más vendidos globalmente con ingresos superiores a 1,000 millones de dólares. Es un anticonceptivo ideal para adolescentes, eficaz por hasta cinco años, libera hormonas gradualmente vía microchip, Conejero aspira a extender el portafolio: "No solo vendemos; trabajamos conjuntamente para mejorar la salud femenina". Si las mujeres son conscientes y saludables, elevan sociedades y economías enteras.
Organon tiene una iniciativa en Xochimilco, donde opera una planta de alta tecnología con estándares globales. Ahí produce medicamentos de venta libre (OTC), anticonceptivos, fármacos respiratorios y cardiovasculares. En 2025, dicha planta obtuvo aprobación de la FDA de Estados Unidos, posicionándola para exportar al mercado más grande del mundo. Ya colaboran con equipos estadounidenses para maquila, alineado con las metas mexicanas de nearshoring y expansión exportadora.
Empresas como Organon prueban que invertir en mujeres es negocio inteligente. México, con su liderazgo, debe intensificar alianzas para romper estos ciclos y fomentar un crecimiento inclusivo, considerando que la equidad en salud es un imperativo económico.

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