Este año se revisará el T-MEC. (Fotoarte: El Financiero | Crédito: Cuartoscuro/Shutterstock)Este año se revisará el T-MEC. (Fotoarte: El Financiero | Crédito: Cuartoscuro/Shutterstock)

Nuevos escenarios

Resulta difícil entender el optimismo del gobierno mexicano respecto a la renegociación del T-MEC cuando aumentan las señales que esta será ardua, compleja y puede llevar más de un año en caso de que se incluyan los temas que le interesan a Estados Unidos, como minerales críticos, en el que el acceso preferencial al litio y a la plata mexicana serán temas centrales. Además, están surgiendo propuestas republicanas en el congreso -que el USTR no puede ignorar- que complicarían aún más la negociación, como la del senador John Cornyn, miembro del comité de Finanzas, de incluir el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 y la de la representante María Elvira Salazar para prohibir la contratación de médicos cubanos en otros países por considerar que las condiciones en que laboran equivalen a las de la trata de personas o trabajo forzoso.

El breve comunicado del USTR después de la reunión entre el secretario Ebrard y el embajador Greer el miércoles pasado, indica que México y Estados Unidos iniciarán consultas formales sobre los cambios estructurales y las reformas estratégicas al tratado. Los cambios estructurales implican los temas que se discutirán en forma bilateral, de acuerdo con los intereses de seguridad que ponga Estados Unidos sobre la mesa, y que implican una mayor vulnerabilidad para México al no estar Canadá en la mesa. Negociar en paralelo en lugar de hacerlo en una sola mesa puede llevar a que surjan temas nuevos que requieran revisar secciones que se consideraban acordadas, con lo que la negociación tardará más, por lo que resultará indispensable que el sector privado de cada uno de los tres países genere canales efectivos de comunicación con sus contrapartes que garanticen que los resultados sean congruentes.

Las reformas estratégicas se refieren a los temas que Estados Unidos busca incluir, además de los minerales críticos, como inteligencia artificial, mecanismos para evaluar y seleccionar nuevos proyectos de inversión extranjera en la región, políticas regionales hacia China y otras economías, cambios en el mecanismo laboral de respuesta rápida y en las reglas de origen de varios sectores y el fortalecimiento de la seguridad y resiliencia de las cadenas productivas. En el caso de Canadá, Estados Unidos quiere acceso para sus exportaciones de lácteos y para sus bancos en todo el territorio canadiense, que el gobierno de Carney elimine la protección a las empresas de medios y tecnología, acabar con la prohibición de venta de bebidas alcohólicas estadounidenses y están pendientes varios temas relacionados con servicios de streaming. Cada uno de estos tópicos implica varios meses de intensas discusiones, las que se pueden prolongar si Trump empieza con amenazas de cualquier tipo.

A diferencia del comunicado de la secretaría de Economía, el del USTR menciona que México y Estados Unidos continuarán trabajando para resolver los problemas generados por las barreras no arancelarias generadas durante el gobierno de López Obrador. Este es un tema que Sheinbaum había dicho estaba terminado desde el año pasado y que resulta clave para el futuro de su gobierno al representar diversos impedimentos a la inversión extranjera directa en sectores tan importantes como el de minería y energía. La solución de estas barreras tendrá un impacto directo sobre los flujos de inversión extranjera hacia México, en especial los europeos con la firma de la actualización del tratado comercial con la Unión Europea agendado para este mes. De lo contrario, el Plan México continuará siendo una lista de objetivos sin incentivos para alcanzarlos.

El anuncio que la economía creció 0.7 por ciento en 2025 pone a México en una situación más difícil, lo que cuestiona el cálculo político de Sheinbaum al insistir en mantener el apoyo a Cuba, descrita como una amenaza “inusual y extraordinaria” para el gobierno estadounidense en la orden ejecutiva del pasado jueves, que amenaza con aranceles a los países que le vendan petróleo. Es muy difícil concluir este año la revisión con una agenda tan diversa. Si se extiende hasta el 2027 y se realiza el proceso de revocación de mandato, ello puede generar complicaciones adicionales para el futuro del tratado, mientras que Trump sabe que si quiere incluir todos los cambios que pretende tendrá que sujetarse a la aprobación de un congreso que no controlará. Todo esto hace más importante conocer el proceso que Washington seguirá para la negociación y ratificación de los cambios acordados para evitar generar mayor incertidumbre.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección service@support.mexc.com para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.