El ejemplo de la detención de Nicolás Maduro fue la confirmación que hay que tomar en serio las palabras de Trump.El ejemplo de la detención de Nicolás Maduro fue la confirmación que hay que tomar en serio las palabras de Trump.

México en la Diana de Trump

La Estrategia de Seguridad y la Estrategia de Defensa de Estados Unidos, ambos publicados en las últimas dos semanas tienen un claro un objetivo central: asegurar el control del hemisferio occidental y blindar y facilitar el acceso estadounidense a minerales críticos, energía y rutas estratégicas, limitando al máximo la presencia de China y otros competidores. Bajo esta visión, Washington considera que la competencia global por minerales esenciales —como litio, tierras raras y metales para tecnologías militares y energéticas— es un asunto de seguridad nacional, y por ello impulsa acuerdos bilaterales, financiamiento militar‑industrial y una diplomacia agresiva para garantizar que estos recursos permanezcan dentro de su esfera de influencia. En la práctica significa contener a China, restringir su acceso a petróleo, infraestructura portuaria y cadenas de suministro, y reforzar la presencia militar y económica de Estados Unidos desde Canadá hasta Sudamérica subrayando que el hemisferio debe mantenerse “libre de injerencias adversarias de Estados Unidos.

La otra parte de esta estrategia es amenazar con hacer uso de la fuerza militar para cumplir con estos objetivos a países como Panamá, Groenlandia, Panamá, y Cuba. El ejemplo de la detención de Nicolás Maduro fue la confirmación que hay que tomar en serio las palabras de Trump.

¿Pero hasta donde está dispuesto llegar Trump? Esta semana Estados Unidos intenta influir directamente en los asuntos internos de Canadá cuando un grupo que promueve la secesión de la provincia de Alberta. Funcionarios afirmaron haberse reunido con el Departamento de Estado para discutir el futuro de la provincia. Ese acercamiento, inusual y políticamente explosivo, sugiere una disposición de Washington —bajo la lógica de Trump— a involucrarse en dinámicas que tocan la soberanía canadiense con tal de obtener ventajas estratégicas y económicas. Pero hay otro factor que explica lo que estaría haciendo la Casa Blanca: Alberta tiene petróleo, y en cantidades enormes. La provincia concentra el 95% del petróleo de Canadá. Gracias a estos recursos, Canadá figura entre los países con mayores reservas del mundo.

Si Canadá ya está en la mira, México no puede engañarse: también está en la diana.

Mar de Cortez: La región del Noroeste y el Mar de Cortés se perfila como un futuro punto de fricción geopolítica: para Estados Unidos, es la puerta marítima que nunca tuvo. Arizona que tiene poca agua y no tiene litoral— depende de pozos agotados y de un río Colorado en declive, lo que ha impulsado ideas como una planta desalinizadora en el Alto Golfo. Dos siglos después del Tratado de Guadalupe Hidalgo, queda claro que Estados Unidos lamenta no haber asegurado acceso directo a un mar tan estratégico, biodiverso y seguro como el Mar de Cortés, con salida al Pacífico.

Agua: La disputa por el agua entre México y Estados Unidos se ha convertido en un foco creciente de tensión: el Tratado de 1944 obliga a México a entregar volúmenes del Río Bravo en ciclos de cinco años, pero la sequía histórica en el norte del país ha reducido drásticamente la disponibilidad, generando retrasos que irritan especialmente a Texas. Washington presiona con fuerza —incluso con amenazas comerciales— mientras México libera agua de presas cada vez más vacías para evitar una crisis diplomática. El déficit acumulado supera ya los 1,600 millones de metros cúbicos y revela un problema mayor: dos economías profundamente integradas dependen de una cuenca que ya no alcanza para sostenerlas.

Litio: El yacimiento de litio más citado en la región fronteriza es el Proyecto Sonora, ubicado en Bacadéhuachi, Sonora, dentro del llamado Valle del Litio. El sitio se encuentra aproximadamente a seis horas por carretera de la frontera con Estados Unidos, por lo que no es un yacimiento estrictamente fronterizo, pero sí forma parte del cinturón geológico del desierto sonorense que conecta con Arizona.

Petróleo. La zona limítrofe del Golfo de México conocida como el “hoyo de dona” es un espacio en aguas internacionales donde convergen los límites marítimos de México, Estados Unidos y Cuba, y cuya riqueza petrolera ha sido reconocida por décadas. Se trata de un área fuera de las Zonas Económicas Exclusivas, por lo que ningún país puede explotarla unilateralmente, lo que ha obligado a negociaciones técnicas y diplomáticas. Mientras tanto, del lado estadounidense, la actividad en aguas profundas avanza con fuerza. Aunque el hoyo de dona aún no se explota, la presencia activa de estas compañías estadounidenses en la región muestra el creciente interés estratégico por los yacimientos profundos del Golfo. ¿Tal vez esto explica porque ahora Trump declaró que ahora en adelante se llamaría el “Golfo de América”?

El vecino tiene agua, tierras raras, y petróleo: demasiada tentación para Trump.

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