SINGAPUR, 29 de junio — ¿Y si los peces pudieran vacunarse simplemente comiendo su alimento?
Investigadores de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) están apostando precisamente por eso para combatir un virus mortal que amenaza las reservas acuícolas, informó hoy The Straits Times.
El equipo ha desarrollado una vacuna oral que puede mezclarse con el alimento de los peces para proteger a las larvas y alevines, que son demasiado pequeños para ser inyectados individualmente.
"Ahora, los peces tendrán los anticuerpos y cuando el virus real llegue, lo reconocerán de inmediato y lo eliminarán", declaró el profesor de ciencias biológicas de la NUS, Yang Daiwen.
El objetivo es el virus de la necrosis nerviosa, una infección altamente contagiosa que ataca el sistema nervioso de los peces y puede eliminar casi por completo a las larvas y peces juveniles que infecta.
En la práctica actual, las vacunas se inyectan pez por pez, un método que los investigadores consideran poco práctico para peces jóvenes y muy intensivo en mano de obra a gran escala.
El equipo de Yang señaló que las larvas enfrentan una mortalidad cercana al 100 por ciento cuando se infectan, lo que hace que la protección en etapas tempranas sea fundamental para las tasas de supervivencia en acuicultura.
La vacuna oral funciona mediante partículas similares al virus que imitan al patógeno pero no contienen material genético, desencadenando la inmunidad sin causar infección.
Estas partículas son envueltas en la bacteria Lactococcus lactis, que las protege del ácido estomacal y las lleva hasta los intestinos del pez.
Una vez absorbidas, el sistema inmunitario produce anticuerpos, incluidos anticuerpos neutralizantes que bloquean la infección de las células por parte del virus.
Yang indicó que la versión protegida de la vacuna duplicó los niveles de anticuerpos en comparación con las partículas no protegidas y redujo la carga viral en el cerebro aproximadamente 300 veces tras la exposición.
En ensayos con mero, los peces vacunados registraron tasas de supervivencia de aproximadamente el 95 por ciento frente al 60 por ciento en peces no vacunados.
Hasta ahora, la vacuna ha sido probada en condiciones de laboratorio con róbalo asiático y mero, ambas especies ampliamente cultivadas en la región.
Aunque es prometedora, la versión oral sigue siendo menos potente que las vacunas inyectables y requiere dosis más altas para lograr una protección similar.
Los investigadores han presentado tres patentes y actualmente están preparando asociaciones industriales para ensayos de campo en granjas comerciales.
También están explorando un enfoque similar de vacuna oral para la enfermedad de caída de escamas, otro virus destructivo que afecta a las especies de peces cultivados.
