Dylan López Contreras, un estudiante venezolano arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) en Nueva York, fue liberado tras pasar diez meses bajo custodia. Por el momento, se mantiene en libertad con una tobillera electrónica.
López Contreras fue liberado del Centro de Procesamiento de Moshannon Valley antes del amanecer del miércoles 18 de marzo.
Un grupo de defensores de los inmigrantes viajó durante la noche para recogerlo, según consignó The New York Times.
Dylan describió su liberación como un “sueño” y admitió que hubo momentos en los que pensó que nunca sucedería.
Su madre, Raiza Contreras, calificó el regreso de su hijo como una “bendición” y un “alivio inmenso”.
“Todavía no me lo creo”, dijo. “Hubo un momento en que pensé que esto nunca sucedería, me tomó por sorpresa”. Luego, Raiza agregó: “Agradezco a todos los que de una u otra forma me brindaron apoyo y fortaleza, y que siempre estuvieron ahí. Muy pronto, mi hijo volverá con sus hermanos y conmigo. Es un alivio y una bendición”.
Pese a que el equipo legal del New York Legal Assistance Group (Nylag) aún procesa los documentos, activistas informaron que fue liberado bajo palabra. No obstante, como condición debe portar una tobillera y someterse a controles migratorios.
El venezolano fue detenido el 21 de mayo del año pasado en el vestíbulo de un juzgado de inmigración en el Bajo Manhattan.
Luego de que un juez desestimara su caso, agentes del ICE, vestidos de civil, lo arrestaron.
“Dylan Josué López Contreras es un inmigrante indocumentado de Venezuela que ingresó ilegalmente a Estados Unidos hace más de un año. Durante la administración Biden fue interceptado en la frontera y puesto en libertad. El 21 de mayo de 2025, Contreras fue arrestado y sometido a un proceso de deportación acelerada”, señaló el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El joven emigró a Estados Unidos en 2024 bajo el programa del parole aplicado durante la administración Biden. No tenía antecedentes penales y, mientras estudiaba en una escuela para inmigrantes mayores, trabajaba como repartidor para ayudar a su madre y sus dos hermanos menores.
