Después del pico de los u$s 110 el barril hace 10 días, el petróleo bajó, pero ya desde hace una semana se estacionó en la zona de los u$s 100, un precio 43% más elevado a febrero, cuando se desató el conflicto bélico entre Estados Unidos, Irán e Israel.
En el plano argentino, esto llevará a un salto en las exportaciones petroleras, pero con un impacto en la inflación, debido a la suba del precio de combustibles. De todos modos, el traslado a los surtidores no fue tan fuerte como sí ocurrió en otros países como Estados Unidos, donde se disparó más de 30% el galón. Acá no fue ni la mitad.
Aun con estos precios internacionales récords de los últimos 2 años, no se esperan nuevas inversiones en Vaca Muerta en el corto plazo, debido a la falta de infraestructura de transporte.
Si bien el precio de los combustibles subió en Argentina en los últimos días, no se vio el traslado a precios que se vive con preocupación en otros países. La nafta súper subió 11% entre febrero y marzo, al pasar de $1609 a $1789 el litro, según releva el portal Surtidores. La suba incluye la aplicación que se hizo a principios de mes del impuesto a los combustibles.
El CEO de YPF, Horacio Marín, viene explicando el motivo de por qué no hubo un traslado completo de la suba internacional del barril al surtidor. Primero, porque el petróleo que se usa en las refinerías se compró a los precios de u$s 67-70 dólares en el mes de febrero. Segundo, porque no se pueden basar en “picos y valles” para establecer los precios, porque sería “injusto” para el consumidor venderle la nafta con un barril de u$s 100 dólares que no está claro si se va a mantener.
En caso de que se estabilice en un valor alto, anticipan que sí habrá traslado. Si bien la política de la compañía no es “especular” con los consumidores, tampoco lo es “pisar” los precios. En el último mes, el crudo Brent trepó 55%.
De todos modos, fuentes de las estaciones de servicio y del sector de las refinerías suman otro factor: YPF es una sociedad anónima pero de mayoría estatal, en un contexto en que la inflación lleva 9 meses consecutivos en alza. En febrero cerró en 2,9%, sin ningún impacto de la guerra, y en marzo, a la estacionalidad hay que agregarle la suba de los combustibles, por lo que las consultoras ya estiman más que 3%.
Desde una estación de servicio que prefirió no ser mencionada afirmaron: “Las refinadoras ven atrasos en los surtidores, pero están condicionadas por lo que haga YPF. Algunas ya se despegan y hay algunos puntos del país donde el litro ya se encuentra a u$s 1,55”. En naftas, YPF tiene el 57% del mercado, Shell el 21%, Axion el 12%, Puma el 5% y el resto el 4%, según Economía y Energía.
La nafta premium puede superar los $ 2000, y llenar un tanque de auto puede superar los $100.000 en algunos puntos del país.
En Estados Unidos, durante la Argentina Week, Marín le comentó a inversores que no había recibido ningún llamado del Gobierno. En esa línea, la secretaria de Energía, María Tettamanti, afirmó: “Nosotros no vamos a tomar una medida desde el Gobierno, de ningún tipo, para meternos en los mercados”. Lo hizo durante el evento Vaca Muerta Insights.
Más allá de la disparada de los precios, no se prevé un boom de inversiones en Vaca Muerta. Marín, en diálogo con El Cronista Stream, contó que el monto de inversión se mantendrá en torno a los u$s 6000 millones tal como se había anunciado, debido a que hay un cuello de botella en la infraestructura para trasladar ese crudo. De todos modos, anticipó que el oleoducto Vaca Muerta Sur estará listo para enero de 2027 y permitirá exportar 180 mil barriles adicionales.
En la misma línea, Ernesto López Anadón, presidente del Instituto de Petróleo y Gas (IAPG), aseguró que los planes de inversión de las petroleras se lanzan con anticipación y no se modifican sobre la marcha. Además, porque tampoco está muy claro que este precio se vaya a sostener. De hecho, la previsión de precios internacionales para 2026 era de un barril entre 55 y 60 dólares, producto de la “mayor oferta” que hay de crudo en el mundo. Si la guerra se terminara, se podría volver a esos valores.
De todos modos, para el mediano plazo sí puede haber un impacto favorable en inversiones para el gas natural licuado (GNL). Marín contó que en el exterior Argentina se vuelve atractiva por estar en una zona de “no conflicto”. Para el proyecto Argentina LNG, de YPF con otras petroleras internacionales, todavía falta la decisión final de inversión y la salida al mercado en búsqueda de financiamiento.


