Las sirenas sonaron en todo el centro de Israel el sábado por la noche durante un nuevo ataque con misiles lanzado por el régimen de Irán, en respuesta a los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel en territorio iraní.
Los primeros informes señalaron impactos directos en cuatro ubicaciones distintas en Gush Dan durante la noche del sábado. El servicio de emergencias Magen David Adom informó que sus equipos escanearon las zonas afectadas para detectar posibles heridos. Posteriormente, la organización reportó que siete personas resultaron con heridas leves en uno de los sitios, incluido un hombre de 40 años en estado grave, y una persona muerta.
La víctima se trata de una mujer que había resultado herida en el área metropolitana de Tel Aviv.
Poco después, las autoridades confirmaron un total de 16 personas heridas, dos de ellas en estado grave.
El Servicio de Bomberos y Rescate indicó que sus equipos trabajaban en la búsqueda de personas que pudieran estar atrapadas bajo los escombros.
Al menos 125 misiles fueron lanzados contra Israel por Irán en la primera andanada registrada en la mañana del sábado. De estos, 35 ingresaron al espacio aéreo israelí, mientras que el resto fue interceptado previamente. Como consecuencia, se activaron sirenas en el centro y norte del país.
Magen David Adom reportó un impacto directo en un edificio residencial en el norte de Israel durante la mañana. Según el Servicio de Bomberos y Rescate, fragmentos de un misil impactaron un edificio de 20 pisos en Tirat Hacarmel, penetrando hasta el piso 17. Medios israelíes informaron que una persona resultó con heridas leves en ese ataque.
Desde la madrugada del sábado, Irán lanzó un contraataque masivo con más de 200 misiles dirigidos a Israel y posiciones militares estadounidenses en la región, en respuesta a los bombardeos previos realizados por parte de esos dos país sobre territorio iraní.
Apenas se registraron las primeras explosiones en Teherán y otras ciudades iraníes, el régimen dispuso el cierre indefinido de su espacio aéreo y la interrupción nacional de servicios de internet y telefonía, con el objetivo de contener el pánico y asegurar la operatividad militar.
El Ministerio de Defensa israelí, en tanto, declaró el estado de emergencia nacional, prohibió reuniones públicas, ordenó el cierre de escuelas y trasladó pacientes hospitalarios a instalaciones subterráneas, mientras la Fuerza Aérea se preparaba para interceptar la ofensiva.
Muchos ciudadanos se quedaron en estacionamientos y hablaron con sus seres queridos desde allí.
Las sirenas de alerta sonaron en Jerusalén y otras ciudades israelíes, y el ejército instó a la población a refugiarse de inmediato, advirtiendo que el sistema de defensa no era completamente hermético.
El ambiente en ciudades alternó entre calma tensa y señales de apoyo público a la ofensiva sobre Irán.
El Comando del Frente Interno recomendó permanecer cerca de espacios protegidos y mantenerse atentos a nuevas directivas oficiales.
Además, muchos ciudadanos rezaron mientras esperaban novedades acerca de los bombardeos en su ciudad.
Simultáneamente, el ejército israelí lanzó la Operación León Rugiente, el mayor despliegue aéreo de su historia, con cerca de 200 aviones de combate atacando sistemas de misiles y defensa aérea iraní en el oeste y centro del país, incluyendo la capital, Teherán.
Fuentes militares israelíes detallaron que la acción se dirigió a 500 objetivos militares y de inteligencia, con el propósito de degradar la capacidad ofensiva iraní y consolidar la superioridad aérea sobre el territorio persa.
El ministro de Defensa, Israel Katz, confirmó que la misión buscaba eliminar amenazas inminentes y, según un alto oficial citado por Reuters, varios altos funcionarios iraníes murieron en los ataques.
En Israel, el ejército reportó la interceptación de múltiples misiles lanzados desde Irán e informó oficialmente que la defensa aérea seguía actuando para eliminar amenazas activas. El gobierno comunicó que más de 89 personas resultaron heridas, la mayoría durante la evacuación ante las alertas de bombardeo.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, declaró que el objetivo conjunto era “eliminar la amenaza existencial” que representa Irán para Israel y crear condiciones para que el pueblo iraní asuma el control de su futuro.
Además, dijo que había indicios de que el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei, habría muerto en los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra el régimen persa.
“Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán... y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida”, dijo Netanyahu en una declaración televisada.
Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó en un video que la misión era “noble” y buscaba impedir que Irán alcance capacidad nuclear, además de alentar al pueblo iraní a “tomar el control de su gobierno”.
Trump ofreció a los militares iraníes “inmunidad o muerte segura” y subrayó que la operación se prolongaría el tiempo necesario para eliminar todas las amenazas.
Varios países y organismos internacionales solicitaron moderación y convocaron reuniones de emergencia. Las autoridades israelíes argumentaron que la operación busca eliminar amenazas existenciales provenientes de Irán.
La escalada militar generó consecuencias económicas inmediatas: los mercados internacionales anticiparon un aumento en el precio del petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz y la interrupción de exportaciones energéticas desde la región.
La administración estadounidense instó a las embarcaciones comerciales a evitar el Golfo y recomendó mantenerse alejadas de cualquier nave militar para reducir el riesgo de incidentes.

