El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvo contactos directos con líderes clave de Oriente Medio y con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tras los ataques militares estadounidenses e israelíes contra Irán.
La Casa Blanca confirmó que conversó con los máximos representantes de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, países que albergan importantes bases militares estadounidenses y que resultaron involucrados de forma indirecta en la escalada de tensiones.
Las comunicaciones se produjeron después de que Irán respondiera con ataques contra instalaciones norteamericanas en la región.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, informó a través de la red social X que el presidente estadounidense dialogó con los mandatarios de los tres países árabes y con el jefe de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
La secretaria de prensa también confirmó una conversación previa entre Trump y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en medio del desarrollo de las operaciones militares.
Esta conversación de Trump con los lideres tiene un trasfondo que ocurrió esta jornada.
Poco después del impacto de la primera oleada, Irán anunció una ofensiva de represalia con lanzamiento de misiles y drones no solo contra Israel, sino también contra bases militares estadounidenses en Bahréin, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania.
El gobierno de Bahréin confirmó un ataque contra el centro de operaciones de la Quinta Flota naval estadounidense, mientras la agencia oficial BNA solicitó a la población refugiarse y acatar únicamente directivas oficiales.
En Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, los sistemas de defensa interceptaron varios misiles, pero los restos provocaron la muerte de un civil asiático y daños materiales en zonas residenciales.
Además, una explosión se registró en la isla artificial The Palm en Dubái, donde testigos vieron humo y la llegada de ambulancias al lugar.
El Ministerio de Defensa de Qatar denunció ataques con misiles que fueron neutralizados antes de alcanzar su territorio y, en un comunicado posterior, calificó la agresión como una violación flagrante de la soberanía nacional.
Kuwait confirmó la interceptación de misiles balísticos dirigidos a la base aérea Ali Al Salem y reportó 12 heridos en el contexto de los ataques regionales. Además, un dron atacó el Aeropuerto Internacional de dicho país y causó varios trabajadores heridos.
Por otro lado, Jordania indicó que sus sistemas de defensa derribaron dos misiles balísticos, mientras Arabia Saudita anunció la interceptación de ataques en Riad y la provincia Oriental, advirtiendo que se reserva el derecho a responder.
Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) aseguró en un comunicado que “las fuerzas estadounidenses defendieron con éxito contra cientos de ataques iraníes con misiles y drones”.
La operación militar fue ordenada directamente por Trump, quien explicó las razones y los objetivos en un mensaje difundido por su plataforma Truth Social.
En esa publicación, Trump afirmó que la meta era terminar con el régimen instaurado en Irán desde 1979 y destruir por completo su industria y capacidad militar.
La escalada bélica llevó a la declaración del estado de emergencia en Israel. El ministro de Defensa, Israel Katz, dispuso medidas especiales en todo el país.
Las autoridades israelíes ordenaron el cierre del espacio aéreo, la suspensión de actividades educativas y la restricción de labores a sectores considerados esenciales, según un comunicado oficial
Arabia Saudita condenó los ataques iraníes sobre los países del Golfo y manifestó su disposición a integrarse en una coalición internacional para enfrentar a Teherán.
(Con información de AFP)

